Sirwiñakuy – una película boliviana para julio.

March 25 2010   Leave a Comment   

Sirwiñakuy

Sirwiñakuy

Pronto en cartelera en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba la nueva producción de Pachamama Films, dirigida por Amy Hesketh, con Veronica Paintoux y Jac Avila.  Más detalles en breve.

Krik? Krak! Relatos de una pesadilla – Capítulo 2010

January 23 2010   Leave a Comment   
Krik? Krak! Tales of a Nightmare

Krik? Krak! Tales of a Nightmare

Krik? dice la raconteurKrak! responderían los 80 niños haitianos, flamantes huerfanos todos, en ruta a Miami; pero no llegarán como otros miles de haitianos que cruzaron en frágiles botes los traicioneros mares del Caribe para llegar a las costas norteamericanas en busca de un sueño que de fín con la pesadilla, muchos quedandose en el fondo del mar.  Estos niños ván en avión y serán adoptados por personas que se han conmovido ante una tragedia humana.  Dejan detrás más de 200.000 de sus compatriotas y otros muertos bajo los escombros de una ciudad que ha dejado de existir.  Tambien dejan toda una historia de dolor que parece no tener final, una historia que de pronto aflora de entre las entrañas de un planeta que decidió reacomodar sus platos tectónicos.

Krik? dice la raconteurKrak! respondería el houngoun que rocía la tierra con ron para llamar a los gede, espiritus de los muertos, para que le confirmen si fueron algunos espíritus enojados los causantes de tánta desolación en su querida isla paraíso para algunos, isla infierno para los más,  isla tragedia para todos.  Del otro lado del mar, un evangelista de los extremos, declara al mundo que es Dios el que decidió castigar a los haitianos por culpa de esos esclavos rebeldes que un día, hacen más de 200 años, celebraron una ceremonia voodoo, la ceremonia de Bois Caiman, donde juraron romper sus cadenas o morir.  Unas mujeres  cantan “Kem kontan Jesus renmem, aleluya,” (Soy feliz porque Jesus me ama, aleluya) en medio de cadaveres y niños aterrados.

Krik? dice la raconteur, su pipa de bambú en los labios, la niña que le enciende el tabaco con un ramito encendido, el resto de los niños sentados alrededor de la anciana, esperando oir una vez más la historia del lobo blanco que un día invadió su aldea.  El pescador tira la red al mar para atrapar la comida, el Bocor los observa de lejos convencido que el mundo es gobernado por la mágia, la tarántula camina entre los arbustos, viven todos la pesadilla que no termina, la pesadilla de Haití.

Krik? dice la raconteurKrak! respondería la mujer que calienta sus galletas de barro, porque no hay otra cosa para comer que la tierra a su alrededor. No será alimento para sus niños, pero les quitará su hambre y ya están acostumbrados.  Su mirada perdida más allá del palacio de Port Au Prince, símbolo lujoso de un absurdo que ya no le ofende porque ahora está hecho escombros.

Krik? dice la raconteur pero nadie le responde, la escuela se ha desmoronado con gran estruendo, atrapando a todos bajo el peso de cemento y madera. El sol de enero no es tan caliente y a esos niños silenciosos y enterrados ya no volverá a calentarlos, el llanto de los sobrevivientes vence al viento, un lamento profundo que acompaña el escarbar de sus manos tratando desesperadamente de romper montañas de concreto.

Krik? dice la raconteur mirando la cielo, buscando a los loas para que le respondan pero en los cielos no hay nadie, solo el sonido lejano de los helicopteros que se acercan.  Ayuden!, dicen unos en pantallas de televisión en lugares lejanos, antes mucho mas lejanos, invasores! claman otros desde más lejos, mientras que unos doctores franceses frustrados de no encontrar un camino, se resignan a tomar un bote que los lleve a la zona del desastre. Doctores cubanos enyesan a una mujer mientras que marines norteamericanos rescatan a una anciana que sobrevivió 12 días bajo tierra, sin comer ni beber, o quizás se alimentó del barro que la cubría.

Krik?, dice la raconteur. Krak!, responde el mundo que parece escucharla, porque su voz tiene el eco de millones enfrentando el sufrimiento apocalíptico, un capítulo más en la larga pesadilla del pueblo Haitiano.

Las aventuras descabelladas de unos cineastas independientes – Parte 1 – La llegada a Maine

December 19 2009   Leave a Comment   

Las noches de Maine son gélidas.  La nieve cubre todo menos las carreteras interestatales porque hay un presupuesto especial para mantenerlas limpias de obstáculos lo que no quiere decir que están siempre limpias de nieve pero casi siempre.

A view of Maine

A view of Maine

Llegué a Maine un domingo 13 de diciembre de éste año 2009 que se termina después de manejar desde las 9 de la mañana cruzando los estados de Nueva York, Connecticut, Massachussets, New Hampshire y gran parte de Maine porque donde venía está bien al norte.  La nieve nos encontró en Maine cuando salíamos de un Mac Donalds justo después de comer algo y beber un café mediocre como los que hay en las carreteras norteamericanas.  Era el segundo Mac Donalds que visité desde creo 1998.  El primero fué unas horas antes en Massachussets.

Estabamos cargados con todo lo que yo tenía guardado en un deposito de New York durante los pasados dos años y medio.  ¿Como  metimos todo eso en el carro?  Como un rompecabezas.

La mayor parte de las cosas transportadas eran videos en todos los formatos posibles, Mini DVs, Betacam SP, U-Matic, VHS y uno que otro VHS-8.

Una buena parte de los videos son los originales de varias producciones, incluyendo unos betas que ni siquiera llegué a verlos, que rodamos hace muchisimo tiempo en Haití para una película inédita sobre la pobre nación caribeña, algo así como una secuela a Krik? Krak! Tales of a Nightmare que núnca se hizo pero que debería hacerse.  Quizas un día me anime a editarla.

El carro, un Nissan Montero, automático, era alquilado y el acuerdo era devolverlo antes de las 10 de la noche en el aeropuerto de Bangor, la célebre ciudad de las historias de Stephen King, que resultó ser un aeropuerto pequeño.  El padre de Amy nos esperaba con su pequeña camioneta para transferir todo el material a ese nuevo vehículo, él que nos llevaría al destino programado, la casa de éste generoso señor y futuro suegro la que queda a 45 minutos de Bangor, casi aislado de todo el planeta, donde ahora me encuentro escribiendo éstas lineas utilizando el internet que llega via satélite, al igual que la televisión.  Así de alejados estamos.

La casa en Maine

La casa en Maine

La transferencia la hicimos en medio de una lluvia helada, que nos mojó a todos y muy particularmente a nuestro equipaje, él que quedó parcialmente expuesto al inclemente e inmisericorde temporal.

El viaje en la camioneta en medio de la tormenta no fué tan poca cosa.  A pesar de que las llantas  estaban acondicionadas para combatir los peligros de los hielos perversos, igual de cuando en cuando resbalaban y cuando finalmente llegamos a la pequeña colina que sube a la casa a donde nos dirigíamos, apenas pudimos trepar, las gomas casi quemadas por la fricción de las llantas contra el hielo seco y resbaloso.

Pero llegamos y aquí estamos, desempacando y guardando las cosas que se quedarán en Maine hasta quién sabe cuando.

Vinimos a visitar a los padres de Amy por las fiestas de fín de año.  Otra misión es la de poner las cosas en orden, rescatar las cosas que tenía en deposito, organizar algunas cosas de la empresa, y darnos un pequeño descanso en el trajín de producir cine y mas cine.

Pero tenemos que trabajar, tambien.  Debo terminar de editar los dos largos que lanzaremos el año que se nos viene encima, aparte de montar otros trabajos algo más urgentes porque nos dán el pán de cada día.

Pero antes de venir a Maine pasamos unos días en New York.

El viaje comenzó en La Paz el 9 de diciembre a las 8:45 de la noche con un vuelo de AeroSur, auspiciador de nuestra obra Sirwiñakuy, que así se escribe según nuestra afamada antropologa, productora y actriz la ahora eminente Doctora Henriette Eva Szabó, quién ahora se encuentra en su ciudad natal de Szeged, en Hungría, después de años de vivir y trabajar en Bolivia a donde llegó tomada de mi brazo cuando eramos una simpática pareja que se paseaba por las calles del mundo agarraditos de la mano.

Como nada es eterno, nuestra relación terminó en La Paz y ahora, años, muchos años mas tarde, después de muchas experiencias y amores estoy con Amy, a quién conocí, incidentally, en La Paz cuando yo estaba de visita el 2005 y me llegó un email de la National Geographic para que me haga cargo de la producción de un programa sobre la fiebre hemorrágica de San Joaquín.

Querían dramatizaciones, la recreación de los enventos con doctores norteamericanos incluidos por lo que puse un aviso en inglés en el Mongos buscando actores que por lo menos parezcan nortemaricanos y que hablen un perfecto inglés con perfecto acento norteamericano para que hagan los papeles de los doctores que llegaron en 1964 a investigar la epidemia que mataba a la población de San Joaquín sin misericordia.

Llegaron pocos postulantes pese a la oferta de pago.  Entre los que se acercaron a la puerta de mi casa estaba un muchacho Irlandés que prometió disfrazar su evidente acento para poder ser uno de los celebres doctores.  Venía acompañado de una muchacha muy simpática.  Amy.

Los contraté a los dos.

Cuatro años después, al finalizar el 2009 y depués de dos años y medio de vivir y trabajar en La Paz, con  visitas al Beni, Arica, Coroico y Chulumani y después de rodar dos largometrajes tres documentales, un spot para Master Card y otras cosas,  Amy y yo estabamos en el aeropuerto de El Alto, esperando que anuncien nuestro vuelo.  Con nuestras películas en discos duros, dos computadoras, una camara, algo de ropa y nada más.  Nuestro destino Miami, conectando en Santa Cruz, como es habitual en los viajes de AeroSur.

La llegada a Miami sin novedad, aunque cansados.  El paso por Miami un largo esperar en el aeropuerto para la conección a la big apple, pero gracias a un regalo navideño de Google: Wi-Fi gratis en las salas de espera del aeropuerto, no la pasamos tan mál.  Aproveché para tener mi desayunar con mi primer Bagel with Cream Cheese y un capuchinno Vite, que es bastante grande, en Starbucks Café.

La llegada a New York, tipo 6 de la noche, fué como llegar a la media noche.  Todo oscuro.  Nosotros muy cansados después de tantas horas de vuelo y espera y vuelo, y cargando nuestro equipaje.

Para hacer las cosas de manera económica, decidimos tomar el esplendido transporte público.  Primero el Air Train, un aditamiento a la ciudad de NY.  Un tren que da vueltas al aeropuerto, de terminal en terminal, para luego transportar a los recién llegados a una de las dos conecciones a la ciudad, ambas en Queens.  Escogimos la que conozco, la estación de Jamaica.

El Air Train es moderno, rápido, comodo y elegante en su austeridad.  Lo bien que le haría a la ciudad de La Paz tener uno de estos transportes que bajen de El Alto a la Zona Sur, a todo vapor, en realidad electricidad; pero estoy seguro que aquél atrevido visionario que sugiera semejante modernismo sería colgado de un farol por los transportistas de minibuses.

Del Air Train pasamos al Subway (tren subterraneo). En ese momento comencé a vivir lo familiar.  El Air Train es relativamente nuevo, lo terminaron de construir el 2005, poco antes de mi inesperado retorno a Bolivia.  Pero el Subway tiene más de cien años, lo conozco perfectamente y al comenzar la travesía por debajo de Queens, sentí como si mi estadía en La Paz fué uno de esos viajes cortitos que hice años antes.

La gente, los sonidos, las estaciones, todo igualito.  Estaba otra vez en mi ciudad, porque considero a Nueva York como mi ciudad.  Han pasado más de 35 años desde que me vine a vivir a esta ciudad.  Sus olores, sabores, colores, penas y alegrías impregnan todo mi ser, mucho más que mi ciudad natal, La Paz, donde pasé pocos pero intensos años de niño y adolecente, aunque el período crucial de mi adolecencia la pasé en Tarija donde encontré mi primer amor, mis primeras borracheras, mis primeros ataques hormonales precipitados por las bellas chapacas.

Viendo a Tarija desde Google Earth, puedo verificar mis temores. Tarija ya no es la pequeña ciudad que llegué a querer poéticamente desde lejos, mi Macondo personal donde una mañana ví un cometa, unas vacas bajando la calle desde la plaza, sus mujidos acompañados por el canto sinfónico de los sapos del Guadalquivir y todo bajo un cielo que amanecía con un color azul transparente, ese Macondo del que quería escapar desesperadamente una tarde de junio cuando me sentí demasiado oprimido durante un recro tras los alambrados del San Luis, mis ojos fijos en la lejanía mas allá del alambrado, sufrido en mis 16 años pese a tener todo o cási todo lo que un adolecente quiere en esos momentos.

Pero Nueva York no cambia pese a que vive un cambio constante, se renueva, se redecora incesantemente, se mimetiza a sus nuevos tiempos. Si ahora las calles se adaptan a los ciclistas y no al revés, cuando llegué a sus calles en mayo del 1972, éstas se adaptaban a los hippies y artistas que comenzaban a cambiar la forma de vivir en el Lower East Side y el Soho.

Manhattan es y siempre a sido un magneto potente que atrae a gentes de todo el mundo, nadie quiere tomar un bote para escapar de ésta isla cautivante, mas bien muchos salen incluso nadando de sus tierras mas cálidas, combatiendo a tiburones en el proceso, para tener el privilegio de posar sus pies en el asfalto nuyorquino y pagar altísimos alquileres por un ropero sin ventanas al que le llaman con cariño My Studio.

Y nuevamente estoy ahí, en el subterraneo, cruzando veloz el underbelly de la ciudad de Queens, parte de la gran metrópolis nuyorkina, rumbo a Astoria, cerca al lugar donde comencé mi vida en la gran manzana.

En una casa cerca del parque de Astoria, en un barrio griego, donde hay una pizzeria de lo más excelente, vive mi hermano Danny.  Su depto se convierte en un breve refugio de invierno mientras preparamos nuestro complicado viaje a Maine.

La primera mañana en Nueva York la dedicamos a Chinatown donde viví 8 años.  Ahí por Catherine street, casi chocando el East River, está el lugar donde dejé mis cosas en un deposito o como lo llaman con mas exactitud, storage.  Lo irónico es que el lugar donde mis objetos vivieron por dos años y medio, tiene la espectacular vista que me hubiera gustado tener todo el tiempo que viví en Nueva York, los grandes ventanales sobre el East River mostrando los dos puentes, el Brooklyn y el Manhattan, el uno a la derecha y el otro a la izquierda de la ventana, y al frente, más allá del ancho rio, el skyline de Brooklyn.

Después de ver que todo estaba en orden y que necesitaríamos un carro mas grande de lo que originalmente reservamos, nos fuímos a mi favorito Dim Sum chino frente a la plaza Confusio en el Bowery a dos cuadras de la East Broadway donde viví esos 8 años.

Fué precisamente en el barrio chino desde donde levanté vuelo en mi carrera de cineasta y ésta larga aventura que la iré contando a quien quiera leerla hasta contarla toda o hasta cansarme de contarla.  Aunque los primeros pasos de ésta aventura los tomé en Long Island City, alquilando una proyectora.

Soy nieto de poeta, hijo de un escritor frustrado, descendiente de un pintor muy celebrado y logrado y me úrge contar cosas, y cuando uno tiene una vida algo loca, no hay mejor cosa que contarla, no porque uno crea que es mucha cosa sino por lo vivido, por lo que se conoce en esa vida, por lo que uno encuentra, descubre, vive y experimenta.

Esto de tener un blog propio, de poder decir lo que a uno le venga en gana, es una maravilla.  La vida del planeta entero a cambiado, el acceso a la información es ahora tan simple como el aire.  Con un boliviano (me refiero a la moneda) uno puede pasar una hora en cualquier internet café de El Alto visitando el mundo o leyendo esto.

El internet es democrático, es accesible y es la maravilla de las maravillas.  Me dá la oportunidad de contar mis cosas y de escuchar a tantos de aquellos que me cuentan sus cosas, a los más no los conozco, pero sé de ellos. A muchos los disfruto al leerlos, a algunos los admiro, especialmente a una cubana.  A aquella habanera que tiene, como dicen cási vulgarmente, cojones, es más macha que muchos que se creen machos.  Así de simple.

Para un cineasta independiente como yo, este es un instrumento de lo más perfecto.  Me da, lo repito, acceso.  Acceso a gente, a mercados, a información, a películas que no las podría ver de otra forma, en fín, me lo achica al mundo y me da la oportunidad de poner mis cosas ahí, donde a cualquiera que le interese lo que hago, las pueda encontrar y en el mejor de los casos, las pueda comprar y eso me da la oportunidad de ganarme la vida y continuar haciendo lo que me gusta hacer.  Cine.

Pero no siempre fué así.  En esos días cuando daba mis primeros pasos increíblemente tímidos en la gran manzana, respirar me costaba un platal y no siempre las cosas eran simples o buenas.   En realidad las cosas eran duras, durisimas pero no imposibles.  Aprendí que todo era posible si le ponía suficiente empeño.

Claro que la experiencia de vivir en New York fué siempre buena, incluso en los peores momentos.  De todo lo que se vive siempre se puede aprovechar algo grande o pequeño.

Y ahora estoy en Maine, haciendo lo que teníamos planeado hacer, preparando los próximos pasos de ésta aventura.

Amy y Jac sobre la nieve de Maine

Amy y Jac sobre la nieve de Maine

Vientos Negros, película boliviana de Jac Avila, se exhibe en el Festival de Cine Iberoamericano en Budapest, Hungría.

November 20 2009   Leave a Comment   
Poster de Vientos Negros

Poster de Vientos Negros

Vientos negros, la pelicula boliviana dirigida por Jac Avila, una producción de Pachamama Films, será presentada en el Festival de Cine Iberoamericano en Budapest que comienza el 20 de noviembre.

La co-productora de esta pelicula, la Dra. Henriette Szabó, antropóloga, que recientemente presentó en Hungría su libro Diccionario de la Antropología Boliviana, presentará la pelicula ademas de dar dos conferencias en el marco del festival:

- LA “OTRA” CARA: LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE BOLIVIA.

- ESTEREOTÍPIAS DESDE ISAURA HASTA LA REALIDAD – Una charla entre Henriette Éva Szabó y Ágnes Szilágyi (ELTE especialista en América Latina).

Filmada en San Joaquín y Trinidad, en el departatmento del Beni, Vientos Negros cuenta la historia de lo que aconteció en San Joaquín al comenzar la decada de los sesenta, cuando apareció la epidemia de la fiebre hemorrágica, causando mas de mil muertos (de una población de menos de 5,000).

El documental está construído en báse a los dramáticos testimonios de los sobrevivientes, que aún viven en San Joaquín, y los que lucharon contra éste flagelo. Los productores de Vientos Negros, trabajaron con éste tema para National Geographic y vieron la necesidad de expandir el tema y con el auspicio de la prefectura del Beni, rodaron el documental. El tema de la fiebre hemorrágica fué parte de la serie: Investigación de Epidemias, una serie producida por National Geographic. El episodio dedicado a la fiebre hemorrágica boliviana se tituló La Maldición del Tifus Negro y se concentró en la labor de los medicos norteamericanos que investigaron la epidemia, descubrieron el virus y le dieron el nombre de Machupo, por el río que atravieza la población y él que era el nido de los ratones conocidos como Calomis Callosus, portadores de la enfermedad.

Vientos Negros se concentra en la batalla frontal de los médicos bolivianos y los habitantes de San Joaquín que lucharon antes y después de la llegada de los medicos norteamericanos. En los testimonios se destáca la figura de la enfermera boliviana Corina Ojopi cuyos esfuerzos salvaron la vida de muchos de los enfermos de San Joaquín.

Aunque la enfermedad ha sido controlada, aún no existe cura y se presentan algunos casos cada año.

Entre las 30 películas que participan del festival están dos bolivianas.  Vientos Negros, de Jac Avila, y Cementerio de los Elefantes de Tonchy Antezana.  La mayor parte de las peliculas que se presentan son de Argentina y Brasil.

El festival es tambien una verdadera fiesta latina donde intervienen grupos musicales de Cuba, Argentina, Brasil y la Republica Dominicana.  Durante el festival tambien se ofrecen diversas conferencias sobre Latinoamérica.

Página del festival:

http://www.latinfilmfesztival.hu/filmek.html

Página de Pachamama Films

http://pachamamafilms.com

Erik Antoine dirige un “music video”

October 28 2009   Leave a Comment   

Erik Antoine, director, actor, guionista, dirigió el video musical “Elixir” del grupo Facto Alfa, de La Paz.

En este video tambien interviene Sebastian Gottret, quien trabajo junto a Erik en El Hombre de la Luna cuando ambos entraban en la adolecencia.

El video está en YouTUbe

En un video anterior, “Encontrate” del mismo grupo, el director, actor, guionista, productor, camarografo y el que hace el mejor capuccino de Nueva York, Jac Avila, participó de actor.

Comentarios de Jac Avila sobre el 2do Festival Internacional de Cine y Video GLBT.

August 4 2009   Leave a Comment   

aficheglbtTuve el honor de haber sido invitado a ser parte del jurado de la segunda edición del Festival Internacional de Cine y Video GLBT. (Gay, Lésbico, Bisexual, Transexual) y de esa forma contribuir al evento.  Junto conmigo estaba mi compañera y también directora de cine Amy Hesketh (EUA).  Otros jurados fueron Paris Galan, presidente de la Federación GLBT y M. Eugenia Torrico representando a ADESPROC

Durante la apertura del festival pudimos ver las primeras películas y desde ese momento ya teníamos una idea de la calidad y variedad del cine a verse.

Entre las 40 películas exhibidas pudimos apreciar la dedicación, el talento, el coraje, la creatividad y hasta el sentido del humor de cineastas de diferentes partes del mundo, que optaron por un tema que los une sin hacerlos homogéneos.  De éstas 40 películas 14 estaban en competencia y de entre éstas 14 era nuestra tarea la de escoger a 4.

Para un cineasta el juzgar el trabajo de los colegas siempre es difícil.  No es una tarea que uno la asume con ligereza.  Quizás los críticos o el publico en general tienen la facilidad de criticar u opinar sin sentir ni conocer la presión que un cineasta tiene.  Después de todo “No juzguen sino quieren ser juzgados” se aplica a cualquier gremio.

Sin embargo siempre se nos llama a juzgarnos los unos a los otros.  Los que premian en los Oscar son los colegas.  Actores eligen al mejor actor, directores al mejor director, etc.

Pero ahí estábamos, dispuestos a apoyar al festival, a dar nuestra opinión profesional y escoger de entre los participantes a las mejores películas para las tres diferentes categorías:  mejor corto, mejor documental y mejor largometraje, además de la opción de otorgar una mención especial a cualquier película merecedora de cualquier genero.

También pudimos apreciar el interés del público, el esfuerzo de los organizadores y el trato de la Cinemateca al evento.

Es grato decir que había publico, pero debería haber más interés.  Esto es algo que se puede lograr con más publicidad.  Pero hay esas barreras que tienden a imponerse, no necesariamente la competencia del cine comercial, sino talvez la falta de difusión, especialmente de los medios que no cubren los eventos culturales como podrían o deberían hacerlo, especialmente aquellos que parecen eventos marginales.

El esfuerzo, la iniciativa, el coraje de los organizadores, muy particularmente de Diego Torres y Coca Guerrero fue lo que logró que este festival se realice.  Esto es algo que se tiene que apreciar, aplaudir y apoyar.  Con un presupuesto que no alcanzaría ni para las propinas de los festivales internacionales en cualquier parte del mundo, Diego se las ingenió para armar un festival digno de cualquier lugar, incluyendo las estatuillas “BESO GLBT” que fueron presentadas en la clausura.

La Cinemateca, por otro lado, existe para éste fin, el de traer a La Paz eventos de esta naturaleza, pero tiene una actitud dividida.  Como dijo Diego, el olor a las pipocas invade el ambiente.

La misión de la Cinemateca, a mi entender, es dar un espacio al cine boliviano, al independiente y a lo mejor del cine internacional, en otras palabras, al cine que no entra con facilidad al circuito de distribución comercial.  En la cola de éstas prioridades estaría el cine comercial, aquél que ofrecen con repetitiva regularidad las otras salas de cine de la ciudad.  Sin embargo y según los que administran la Cinemateca, lo que cubre los gastos y permite la exhibición de ese cine alternativo es, irónicamente, el cine comercial.  Eso explicaría entonces porqué hay cuatro o cinco presentaciones diarias de Harry Potter y dos, en horarios casi imposibles, de Hospital Obrero, la película boliviana en cartelera al escribir ésta nota.  Y porque cada película del festival tuvo una sola proyección.

Estas son simplemente observaciones personales y si de alguna manera contribuyen a mejorar las condiciones en las que se muestra el cine boliviano, independiente, internacional en la Cinemateca, bien, si no, bien igual.  Lo dicho queda dicho.

Al finalizar el festival y después de una votación y discusión entre los del jurado, llegamos a una decisión final:

El mejor documental

El “BESO GLBT” al mejor documental fue otorgado a Campillo, si quiero, película española de Andrés Rubio.

Campillo, si quiero

Campillo, si quiero

Nos cuenta una historia de una manera sencilla y clara, sobre un tema de gran importancia, el matrimonio entre personas del mismo sexo, con una estética que valoriza el tema y nos acerca a los personajes, especialmente al protagonista, el alcalde de Campillo de ranas y al pueblo mismo.

La película alterna escenas de la vida del pueblo, las ovejas, el campo, las plantas, una misa, una familia, en fin, la vida tranquila de un pueblo pequeño y remoto en España, con las parejas que llegan de diferentes partes del mundo para casarse, algunos llegan con sus familias, las que incluyen niños, abuelos, en fin familias completas y por supuesto amigos. Una muestra de apoyo a parejas del mismo sexo que han decidido casarse, han decidido decir Si quiero a la pregunta del alcalde de Campillo, éste rincón apartado del planeta donde su alcalde dijo… Yo los caso, cuando ningún otro se atrevía.

La película muestra como un pequeño pueblo puede dar ejemplo al mundo entero.

El mejor corto

El “BESO GLBT” al mejor corto fue entregado a La Espinita.  Película Euskadi de la directora Tania Arriaga-Azcarate.

espinita

Una historia muy bien contada, excelentes actuaciones, un guión inteligente, un montaje limpio, y el hecho de que parte de los diálogos no estaban en español (están en Francés y Euskadi) pero se los comprende, dice mucho de lo bien que está contada la historia.

Una mujer luego de comprar un pescado, acude  a una cita con su doctora quién le dice que el malestar que tiene se debe a una espinita clavada en el corazón.  Con ese diagnosis la joven y simpática doctora, le ofrece una serie de posibles soluciones.

Sin embargo la protagonista sabe a quién acudir  con su problema, la vendedora de pescados.

El mejor largo

El “BESO GLBT” al mejor largo fue más difícil de decidir por diversas razones, pero al final estuvimos de acuerdo en darle a  The Rasperry Reich.  Una coproducción entre Canadá y Alemania, del director canadiense Bruce Labruce.
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Una película atrevida, anarquista, inteligente, graciosa que nos convierte en fans de Bruce Labruce.  (Ya tenemos programado comprar las camisetas que dicen “The revolution is my boyfriend”).

La historia trata sobre un grupo de aspirantes a terroristas comandadas por una mujer que considera al sexo como un acto revolucionario y cree que no hay revolución sexual sin la liberación del sexo homosexual.

De la protagonista emanan los interminables discursos panfletarios de otras épocas.  Afiches y fotos del Che Guevara cubren las paredes, textos corren por la pantalla, sobrepuestas a escenas de actos sexuales explícitos.

Los aspirantes a terroristas modelan su estrategia en  las brigadas rojas de los sesenta y en el Symbionese Liberation Army, que tuvo su trágico momento en los 70 en California.

Como el SLA, los revolucionarios gay, buscan raptar a su propia Patty Hearst, y eligen a Patrick, hijo de un magnate Alemán.  Clyde, uno de los terroristas, se enamora de su víctima.

Alrededor de esa premisa, Bruce Labruce teje un tapiz exuberante, exageradamente panfletario, surrealista, nihilista y pornográfico.

Por esos y muchos motivos le damos el premio como la película mas sobresaliente del festival.

Mensión especial

Pero no pudimos dejar de lado a Dos Miradas. Película también española, filmada en el desierto de Atacama en Chile, del director Sergio Candel)

Una película que ha tomado riesgos en su puesta en escena al hacer uso de planos secuencias en muchas de sus escenas importantes.
Dos miradas nos cuenta el conflicto de dos muchachas, una que quiere una relación y la otra que está entre irse o quedarse.  No está segura de su orientación sexual.

Con naturalidad, con humor, con el ritmo de la acción en manos de las dos actrices, la historia se mueve dentro de los confines auto impuestos por los personajes a pesar de que tienen todo el desierto de Atacama a su alrededor.

Un guión sólido, unas actuaciones sobresalientes, una dirección precisa y una buena fotografía hacen de Dos Miradas merecedora de la mención especial del jurado.

Con éstas decisiones se dio por clausurado el festival y quedó en claro que una tercera edición ya está en planificación.

Damos pues a Diego nuestros mejores deseos de que así sea, que el 2010 podamos ver que nos ofrece una tercera edición de un festival necesario, importante y vital en la vida cultural de La Paz, de Bolivia y del sur de América.

“THE RASPBERRY REICH” GANA EL PREMIO “BESO GLBT” EN LA PAZ

July 30 2009   Leave a Comment   Tags:
Rasberry Reich

Rasberry Reich

En la clausura del 2º Festival Internacional de Cine GLBT La Paz 2009, se dieron a conocer las películas ganadoras de los Premios “Beso GLBT”, que se otorgan por primera vez para estimular la producción audiovisual en este género.

El Jurado compuesto por los cineastas Jac Avila (Bolivia), Amy Hesketh (EUA) y por Paris Galán (Federación GLBT de La Paz) y M. Eugenia Torrico (Adesproc) junto al Director del Festival Diego Torres dieron a conocer los resultados de la votación.

El premio al Mejor largometraje fue para “The Raspberry Reich” del cineasta canadiense Bruce Labruce, como Mejor documental fue elegido “Campillo, si quiero” del español Andrés Rubio y como Mejor cortometraje “La espinita” de la directora vasca Tania Arriaga. Se otorgó una Mención Especial del Jurado al largometraje español “Dos Miradas” de Sergio Candel.

De esta manera concluyó la segunda versión del Festival de Cine GLBT La Paz que durante una semana exhibió mas de cuarenta películas de estreno.

Festival Internacional de Cine Y Video GLBT de La Paz

July 23 2009   Leave a Comment   

aficheglbtComenzó el 2do Festival Internacional de Cine y Video GLBT en La Paz.  Fué anoche, 22 de julio, en la Cinemateca.  En este evento particípan como jurados Jac Avila (Bolivia)  y Amy Hesketh (USA), de Pachamama FIlms  junto a  París Galán (Bolivia) Presidente de la Federación GBLT de La Paz.

El jurado deberá elegir de entre 14 películas para cuatro premios:  mejor largo, mejor corto, mejor documental y una mención especial.

Aparte de las 14 películas en competencia, hay otras 26 películas enter largos, cortos y documentales para un total de 40 películas.

El festival ocupa los espacios de la Cinematéca Boliviana y el Cine Municipal 6 de Agosto, y corre hasta el miercoles 29, cuando se hará la clausura y entrega de premios a las mejores películas.

El festival es organizado por Diego Torrez y su equipo en Diego Films.

Tendremos más información al respecto.

Nueva producción cinematográfica boliviana en camino

May 26 2009   Leave a Comment   
Poster de Monsieur Montéz

Poster de Monsieur Montéz

Pachamama FilmsJac Avila Producciones, con el auspicio de AeroSur, Hotel Radisson y la colaboración de Café Invidia y Bolset preparan el lanzamiento del nuevo largo metraje filmado en Bolivia: Monsieur Montéz.

Monsieur Montéz.es la historia de una relación obsesiva, incomprensible, a veces violenta, en un país que vive momentos de transformaciones inevitables, a veces incomprensibles, a veces violentas.
Luis Montéz, un paceño cuarentón, proveniente de una familia tradicional, vive en una vieja casa que carga en sus paredes la historia de su familia, su ciudad y su país.

Un día de definiciones, cuando una marcha campesina invade las calles a su alrededor, Luis Montéz encuentra en su café favorito, a Anouk,  una joven mujer francesa que está de visita nostálgica a Bolivia donde vivió una  larga temporada cuando sus padres trabajaban en una ONG.

Luis Montéz, sin presentarse y ni siquiera preguntarle su nombre, se la lleva a vivir con él.  Para sorpresa de Luis y de ella misma, Anouk no le ofrece ninguna resistencia.

 
     
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